viernes, 10 de septiembre de 2010

FENO Mago de Familia


La magia y su puerta de entrada:

      La magia me llegó de la mano de mi abuelo Pablo que era el encargado de hacer aparecer y desaparecer esos caramelos “Sugus” y “Media hora” que tanto me gustaban. Levantaba una mano y atrapaba en el aire una de las golosinas para luego meterla en mi oreja y sacarla por la otra oreja como si fuera algo tan natural.
Con mi edad que no superaba el dígito, aprendí que el amor puede ser transmitido de tan diversas maneras.
A los doce o trece años, mi padre que en ese momento manejaba un restaurante, me trajo una vieja valija acartonada de un mago que no había pagado su cuenta corriente.
Lamentablemente para mí, a los dos días la ilusión se me había esfumado. El susodicho había saldado su cuenta y mi sueño había desaparecido por arte de magia.
Esto ocurría allá por 1969… no lo recuerdo bien.
El tiempo pasó y mi abuelo partió en su último viaje mientras yo me transformé en papá de una beba.
Casi con treinta años, un día del niño descubrí un juego de magia que me llamaba detrás de una vidriera. Lo compré para Paulita. Desde ese momento, la magia en todos sus sentidos pasó a habitarme.
Sin embargo, jamás la tomé en serio hasta que con cada truco que hacía veía en la mirada de los otros el auténtico sentido de lo que este arte representaría para mí…


Cuando ya de grande comencé a estudiar magia…
      …certifiqué que ese arte no estaba en los trucos, ni en las técnicas.
Comprendí que la magia iba más allá de lo que se veía o se hacía.
Descubrí que se trataba de un desarrollo personal, en donde la Magia actuaba como Excusa.
Entendí que estaba incursionando en un tipo de arte que podría transformarse en una herramienta terapéutica natural y sin contraindicaciones.
El mundo de la fantasía, de donde nunca nadie debió haber salido en el transito a la adultez, ayuda a mantenernos optimistas ante las adversidades.
El arte de la magia desarrolla en las personas, valores como “el respeto hacia el otro”, “la confianza”, “el desarrollo del carisma”, “la pérdida de los miedos”, “la desinhibición”, “el orden mental”, “el entusiasmo”, “el control de las situaciones”, “el desarrollo de la seguridad”, el manejo de grupos” y “nos permite observar un plano general más ordenado del espacio en el que nos manejamos”.
Claro que esto no es mágico, sino que debemos esforzarnos para lograrlo.



Las armas que se manejan dentro de la magia son más poderosas que la magia misma:
      Poder pararse frente  a los otros con decisión y seguridad.
Aprender a controlar las situaciones.
Jugar a ser líder.
Manejar fantasías e ilusiones con convencimiento pero separándolas de la realidad.
Entusiasmarse y entusiasmar.
Ordenar una idea en forma clara y precisa.
Trabajar la desinhibición y la pérdida del miedo.
Trabajar la relación con el otro.
Despertar el carisma.
Trabajar la atención más prolongada.


La Magia en las empresas:
      La Magia también es utilizada como un elemento más en el aprendizaje empresarial y laboral.
Nos enseña a enfrentar situaciones y a improvisar según la circunstancia. Nos muestra como desinhibirnos naturalmente.
Aprendemos a vender la magia a los demás y cómo enfrentar un auditorio.
También hay que saber afrontar un truco que nos sale mal sin frustrarnos,  aceptando o disimulando los errores.
Debemos transmitir con entusiasmo y convicción motivando al otro generando credibilidad hasta en lo ilusorio.
En cuanto a la relación de los grupos de trabajo, la magia también cumple con su cometido generando mayor confianza e integración.

En síntesis, cuando hablamos de Magia estamos hablando de arte… y el arte cura, sana y salva.